hakobune & dirk serries

HAKOBUNE & DIRK SERRIES album reviewed

“El brillo del sol es ensombrecido lentamente mientras la tarde decae y el día se vuelve noche. Detrás de las montañas el color encendido paulatinamente comienza a cambiar, y las líneas de nubes blancas, confundidas con el azul claro del cielo paso a paso se convierten en un fondo de tonos no distinguibles desde la lejanía. El transitar despacio de la claridad sobre los cerros, el avance pausado de la luz sobre el contorno de las elevaciones del suelo es acompañado de una calma infinita, notas que se dispersan en la atmósfera como estelas vaporosas, aire en movimiento quieto que se desplaza en medio de la panorámica abierta. Acordes invisibles levitando en el calor tibio que deja un día de verano, en el interior del territorio rojizo, estructuras de un candor eléctrico que reposan mientras los objetos distantes pierden su figura. Dirk Serries es un artista belga cuyos primeros y más antiguos trabajos se remontan a mediados de la década de los ochenta, en ese entonces con el nombre de Vidna Obmana, con innumerables álbumes publicados de manera individual y así como muchas colaboraciones. En 2005 adoptaría otro nombre, Fear Falls Burning, con otra larga lista de trabajos. Recién en 2008 es que comienza a publicar como Dirk Serries, registros la mayoría por Tonefloat. Resulta un tanto difícil, casi imposible, poder seguir su rastro a lo largo de más de treinta años de historia. Solo queda seleccionar de entre el listado y apreciar las capas sutiles de su música abstracta. Por su parte, Hakobune es un músico japonés de Kasai, en la prefectura de Hyōgo. Su obra es igualmente extensa, con discos para Constellation Tatsu, U-Cover, Install, Hibernate, Cassauna, Somehow, Patient Sounds Intl., Murmur, Dronarivm o taâlem. “Hakobune AKA Takahiro Yorifuji uses layers of guitar to create the sonic landscapes. Yorifuji is from a small town in Hyogo, Japan and currently resides in Tokyo”. De Takahiro Yorifuji ya pudimos escuchar previamente un trabajo suyo, una colaboración con Chihei Hatakeyama, “It Is, It Isn’t” (White Paddy Mountain, 2014) [327]. “Con un título que oculta algo más, Hatakeyama y Yorifuji se entregan a la creación de densas y a la vez suaves atmósferas con una impresionante economía de recursos. Unas pocas herramientas bastan para construir hermosas piezas de música infinita de un enorme calor interno que lleva a que el cuerpo de desintegre en una realidad paralela, que provoca una sensación de pérdida de la mente. Estos sonidos cansan la visión, dejando una audición que consume la escasa fuerza corporal. ‘It Is, It Isn’t’. Es, no es. Un trabajo espontáneo, unas cintas surgidas de forma natural en un período de tiempo asombrosamente exiguo. Tres piezas que se prolongan indefinidamente, extensos rastros de sonido que parecen no acabar. El tiempo se detiene, el tiempo no existe. Una tarde, una mañana, un atardecer que se vuelve una existencia sin término… Chihei Hatakeyama y Takahiro Yorifuji separan lo que es real de lo que no. Ahora entiendo el título, al menos eso es lo que creo. De cualquier forma, la agradable fiebre de sonidos melancólicos de ‘It Is, It Isn’t’ hace que nos perdamos en las cálidas mareas de su acústica brillante hasta caer en su sueño dorado”. Es precisamente la mitad de ese álbum, Chihei Hatakeyama, quien edita este encuentro de trayectos tardíos.

‘Obscured By Beams Of Sorrow’ is the first collaborative recording between Hakobune and Dirk Serries. Minimalistic electric guitar drone sound melody is pulling the listener into imaginary drone world. This record has atmosphere of a deep bamboo forest with no sense of reality, such as wander. And listener will see hallucinogenic visuals, somewhere to see scenery such as the events in the dream and will feel sustained bass drone sound such as the Freudian obsession”. Publicado hacia fines del pasado año, en septiembre de 2015, este álbum es un manto amplio de acordes que desplazándose con parsimonia por el tiempo, extensos desarrollos en los cuales los sonidos se ocultan tras cadenas montañosas, como la luz del día que acaba. “Obscured By Beams Of Sorrow”, armonías pasando junto al horizonte, escondidas en el brillo disminuido. Takahiro Yorifuji y Dirk Serries construyen cuatro pasajes en el que las cuerdas de la guitarra se mezclan con superficies llanas, creando densas extensiones de drones y melodías flexibles. Visto este álbum como un todo se puede apreciar como si solo existiese una sola pieza, un solo acorde, una misma idea que fluctúa durante largos minutos. Desde el primer instante se puede oír cómo este sonido flamea desde un extremo al otro, una partitura circular que se despliega de forma lenta, dejando que el tiempo se consuma segundo a segundo. No obstante, entre cada uno de estos registros existen matices, aunque se extravíen en la masa de aire que respira este trabajo. “The Slow Movement Of Thought”, doce minutos de una gran tranquilidad, despunte de un sistema armónico en el que reposan las ideas. En este, al igual que los otros tres tracks, las notas se dejan caer sobre el cielo, un avance descendente en la gama de colores que persiste en “Harrowing Surface” y el brillo apagado. “Nocturnal Pillars Of Solitude” continúa explorando diferentes lados de un mismo fondo, texturas homogéneas que se disipan en la temperatura cálida y vuelven a emerger entre las esquinas rocosas de la geografía. La tarde ya es menos tarde y el suelo diagonal se une con la obscuridad del espacio interminable. “Obscured” ya es un paisaje sombrío, cuerdas eléctricas que se tuercen hasta generar una hermosa melodía de ondas indecisas, mientras la luz artificial que no alcanza a invadir el tono de la atmósfera. El ruido se apaga y la noche asoma en lo que antes era el horizonte, ahora solo una mancha indefinida.

“Sonidos minimalistas de drones de guitarra llevan al oyente a un mundo imaginario. Este álbum tiene la atmósfera de un profundo bosque de bambú…”. Las capas sutiles de ruido eléctrico envuelven suavemente los rayos de energía natural, y los acordes se evaporan en la superficie opaca. “Obscured By Beams Of Sorrow”, un primer encuentro y un momento único que se prolonga hasta no terminar, mientras la luz vuelve a nacer en medio de los pliegues de los cerros y el suelo árido de los valles.” Hawai – Chile

Igloo Magazine Reviews

HAKOBUNE & DIRK SERRIES – Obscured By Beams Of Sorrow (CD, White Paddy Mountain)
CHIHEI HATAKEYAMA – The Storm Of Silence (CD, Glacial Movements)

“As Vidna Obmana (“optical illusion” in Serbo-Croatian), Belgian mega-artist Dirk Serries released nearly seventy albums of original material, creeping up from noisy roots to a remarkable, idiosyncratic and gentle, clinging ambient ivy, between the mid-eighties and the mid-2000s. Often mentioned in the same breath as Steve Roach, Alio Die and Robert Rich (he did indeed do a lot of work with Roach, most memorably perhaps Well of Souls or Cavern of Sirens, while the whole crowd showed up for The Spiritual Bonding), likely due to the tribal or “eco” element not uncommonly characterizing their work at the time, Vidna Obmana’s pieces had, if I may tender an opinion, a lighter touch, in both senses of the word, than those of his talented colleagues. The beauty of a Vidna Obmana track like “The Angelic Appearance” lay in its slow growth, Serries’ uncanny ability to make music sound like watching time-lapse photography.

In May 2009, he definitively retired the name and began a series of experimental projects concentrating on “an exercise in minimalism [that] turned into a musical meditation on purity and subdued power” (Fear Falls Burning), and on “microphonics,” a kind of jazz, and exquisite ambient in trio form with 3 Seconds of Air.

Lately he has reemerged as an ambient artist under his given name. Although the present reviewer hasn’t been following his output with a magnifying glass, Obscured by Beams of Sorrow, recorded with Hakobune, would seem to be the first fruit of this latest seed. It is all in a very minor chord, slow as molasses in winter, but with strings singing and the drift we recognize from both Vidna Obmana and Hakobune‘s own, cloudy guitar work. A small dissonance makes you blanch on “Harrowing Surface,” but the smoother lines wrangle like eels in love. “Nocturnal Pillars of Solitude” has a bit more of an edge, while “Obscured,” also delicately rough around the edges, has a soft and creamy center in which to sink.

On the same label, Chihei Hatakeyama’s indispensable White Paddy Mountain, comes the boss’ own Five Dreams, inspired by a series of dreams and a novel, recorded piecemeal quite a few years ago. “January” is ecclesiastically appealing, angels with dirty wings, but angels nonetheless. “April,” reminds me so much of classic Vidna Obmana, although it grows so tiny, so perfect, like a well-tended bonsai tree. In “February,” the snow begins to melt and fall on the domed crowns of little Buddha bells. In “May,” Bach’s stately harpsichord is warped into a queasy nightmare for Martin Luther. Despite its motley genesis, Five Dreams is perhaps one of Hatakeyama’s deepest and best albums ever. Which is saying a lot.

Interesting to note that Hatakeyama and Serries have just released a complementary, oxymoronic collaborative album on Glacial Movements, The Storm of Silence, great, big, airy blue inside an unpoppable soap bubble.” Igloo Magazine – USA

Music Won’T Save You reviews

HABOBUNE & DIRK SERRIES – Obscured By Beams Of Sorrow (CD, White Paddy Mountain 2015)

“Due generazioni artistiche e due approcci alla musica ambient si fondono nell’incontro tra Dirk Serries e Takahiro Yorifuji: fondamentale precursore dell’ambient moderna il primo (basti ricordare la sua trentennale attività sotto l’alias Vidna Obmana), tra i più romantici dei nuovi manipolatori di drone il secondo.

Nei quattro lunghi brani di “Obscured By Beams Of Sorrow” i due artisti trovano facilmente un comune denominatore espressivo nello svolgimento lento e graduale di composizioni che non a caso si dispiegano per oltre dodici minuti ciascuna, incentrate come sono sul crinale tra iterazione e graduale movimento aritmico. L’iniziale “The Slow Movement Of Thought” chiarisce in tal senso in maniera emblematica l’agire compositivo comune, che si dipana attraverso evanescenze aurorali e caliginosi crescendo ipnotici (“Harrowing Surface” ).

La consistenza integralmente astratta delle modulazioni rarefatte prodotte da Serries e Yorifuji lambisce inevitabilmente pratiche isolazioniste (“Nocturnal Pillars Of Solitude”), fino a manifestarsi in un’essenza purissima dolcemente emozionale, le cui nebbie anecoiche (“Obscured”) sublimano verso un infinito di decompressa malinconia ambientale.” Music Won’t Save You – Italy

HAKOBUNE/DIRK SERRIES reviewed

“Concurrently released with Dirk Serries’ first-ever collaborative recording with Hakobune (Tokyo-based Takahiro Yorifuji) is Obscure Fluctuations (Trost), the Belgian guitarist’s fiery outing with tenor saxophonist John Dikeman and English drummer Steve Noble. It would be hard to imagine two more contrasting releases, with the blistering improvisations of the trio set galaxies removed from the serene soundscaping of Obscured by Beams of Sorrow. Such dramatically different projects suggest that calling Serries an adaptable musician is about as big an understatement as could be made.

The common ground shared by the guitarists on this fifty-two-minute outing, whose music is credited equally to Hakobune and Serries (the album mixed by the former and mastered by the latter), is ambient dronescaping of a particularly crystalline and celestial kind. Guitar phrases and washes waft slowly through four long-form settings marked by calm and stillness, their free-floating spirit reinforced by their delicate character. It’s very much familiar territory for Yorifuji, one with which he’s clearly comfortable, yet Serries appears to be in his natural element, too, considering how seamlessly their sensibilities and playing blend.

In fact, the guitarists’ respective styles dovetail so completely on the release, Obscured by Beams of Sorrow could easily pass for a solo release by either artist. Though one piece is titled “Harrowing Surface,” there’s little here that’ll set anyone’s psyche on edge; the recording’s character is better captured by a title such as “The Slow Movement of Thought” in the way the duo’s atmospheric music distills the meandering drift of consciousness into aural form. Fans of Hakobune’s work in general and Serries’ minimalistic solo outings should find the meditative slow-burn of Obscured by Beams of Sorrow very much to their liking.” Textura – Canada